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Te miras al espejo y notas, sin ser un experto, que algo no está tan bien. Tu sonrisa se ve extraña, algo no encaja. A veces tienes dificultad para masticar porque tus dientes chocan. Tu mordida no es regular. Te preguntas qué pasa. La respuesta: podrías estar sufriendo de maloclusión.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, la maloclusión es la tercera prevalencia en la clasificación de enfermedades bucodentales. Solo por detrás de las caries y de la enfermedad periodontal.

La maloclusión se entiende como un padecimiento común con distintos grados de severidad y, aunque generalmente las visitas al ortodoncista por sospecha de maloclusión se enfocan en el tema estético, otro motivo de su diagnóstico es el cuidado de la salud general.

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¿Qué es la maloclusión?

La maloclusión es la alineación incorrecta de los dientes. En otras palabras, no encaja de forma correcta el maxilar superior y la mandíbula. Dependiendo de su gravedad, podría incluso afectar el funcionamiento de su aparato masticatorio.

En niños, este padecimiento puede también afectar el desarrollo del habla y la fonación, lo que puede tener consecuencias en la vida adulta, si no se acude al especialista a tiempo.

Es importante que los padres lleven a sus hijos a la consulta odontológica a temprana edad; o consultar al pediatra ante cualquier duda, para su posterior remisión a un especialista.

Dientes mal alineados

Imagen vía Unsplash. Licencia CC0

 

¿Cuáles son las causas de la maloclusión?

Las maloclusiones se pueden dar por varios factores. Uno de ellos es la genética, un elemento determinante para las probabilidades de padecer esta condición. La malposición dental puede identificarse repetidamente en un mismo grupo familiar.

Los hábitos mal adquiridos en los primeros años de vida también pueden causar maloclusión. Tanto el uso de la chupa como chuparse el dedo por tiempo prolongado influyen en el desarrollo dental. Al igual que hábitos anómalos como la interposición de la lengua o la respiración bucal, asociada a patologías como la rinitis alérgica.

Los traumas o accidentes y la pérdida de piezas dentales causados por estos eventos fortuitos también entran en la lista de factores. Asimismo, los problemas nutricionales que evitan el normal desarrollo óseo y dental de los individuos y los defectos congénitos, como el paladar hendido, el labio leporino o la hiperdoncia.

Alineación dental y la maloclusión

La forma en la que están ubicados los dientes en relación a sus contiguos y antagónicos se llama alineación dental. Una correcta alineación dental es aquella en la que todos estos dientes guardan las proporciones adecuadas cuando interactúan.

Cuando los dientes están alineados correctamente, cada vez que hacen contacto lo hacen de una forma funcional y sin traumas. Si no hay una correcta interrelación de los dientes se genera la maloclusión.

Hay varios tipos de maloclusión, dependiendo de cómo se da esa incorrecta alineación:

  • Transversal: tiene que ver con la anchura de los maxilares o anomalías en la inclinación dental que provoca una mordida cruzada.
  • Vertical: en este tipo no existe contacto entre los dientes superiores e inferiores o, por el contrario, se sobreponen unos sobre otros (mordida abierta, sobremordida). 
  • Sagital: tiene que ver con la manera en que se relacionan los molares permanentes.

También la maloclusión puede obedecer a la falta de espacio de los dientes en sus respectivas arcadas (lugar donde se alojan los dientes en la boca) y a la falta de armonía entre las piezas dentales.

 

Detectar maloclusión

Photo by Derek Perez on Unsplash. Licencia CC0

¿Cómo saber si tengo maloclusión?

Las señales que te dan una idea de que puedes estar padeciendo de maloclusión son variadas. Recordemos que el grado de severidad es distinto en cada paciente.

El síntoma más obvio es la falta de alineación en la mordida (o mala mordida), que se puede notar a simple vista, en mayor o menor grado. En algunos casos, esa alineación anormal puede provocar cambios físicos en el área de la mandíbula.

También se puede presentar dificultad o molestia en el momento de masticar o morder y puede ocurrir que la respiración sea bucal, es decir, que tengas una complicación para respirar por la nariz y esto te obligue a mantener la boca abierta para poder respirar. Los dolores de cabeza leves y zumbidos en los oídos, son otra señal.

Una vez que notes estos signos es importante acudir al odontólogo. Para que, mediante una revisión de rutina, te haga un primer diagnóstico y te remitirá a un especialista. Quien con otros estudios, como radiografías, podrá concluir la gravedad del padecimiento y los pasos a seguir para la solución.

 

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Conclusión

La maloclusión es un padecimiento muy común que tiene distintos grados de severidad. Consiste en la incorrecta alineación de los dientes. Los factores que la causan son diversos, aunque sus síntomas son fáciles de reconocer.

El factor genético aumenta las posibilidades de sufrir esta condición, aunque los malos hábitos en los primeros años de vida también son determinantes para ser diagnosticado con maloclusión. La mala nutrición e incluso un traumatismo son otros de sus causales.

Si tienes molestias al momento de masticar o morder, sufres de constantes dolores de cabeza o físicamente tienes alguna alteración estética en el área de la barbilla, es importante que acudas al odontólogo para un diagnóstico y posterior tratamiento.